COCINAS Y HORNOS DE VILLAMORCO

 

COCINA Y LA TRÉBEDE

  Voy a describir todos aquellos ámbitos que tienen relación con el fuego, que son de primordial importancia en toda vivienda rural. La cocina cumplía no solo la función que su nombre indica, sino que era el lugar en que la familia se concentraba en el invierno. Aunque en Villamorco el uso de la glorieta (nombre local de la gloria) permitía disponer de una habitación caliente con poco gasto, la cocina con trébede era un lugar de reunión para los mayores y juegos para los niños.

 

                    Planta de una cocina con trébede                                          Trébede de una cocina

 

 Esta cocina, que en las casas grandes que tienen hornacho para el verano, solamente se usaban en invierno, estaba situada en la planta baja, con acceso desde el portal; es una habitación amplía, lo mismo que la ventana que está orientada generalmente al sur. La mitad, o más, de la planta esta ocupada por la trébede; se trata de una plataforma maciza de adobe, con una altura de 50 cm, recubierta de baldosas cuadradas; en un lado es atravesada por un cañón (50 cm de anchura por 40 cm de altura) que desemboca en el humero, y en el otro está la placa con su correspondiente cañón (este es muy pequeño).
El humero está dividido en dos espacios independientes, cerrado cada uno por su correspondiente charpa, que es una placa metálica con la que se abre o cierra el tiro; ambos espacios se unen, formando uno sólo, un poco más arriba de las charpas.

 La entrada del cañón grande es la hornacha, lugar donde se enciende la lumbre: ésta era la primera faena que hacía la mujer de la casa al levantarse. Para ello colocaba unos palos o bien cepas o trozos de encina y los recubría con abundante paja bien trillada, formando un cono que iría ardiendo lentamente sin hacer llama apenas, ya que se cierra el tiro con la charpa y la hornacha con el tapadero, que es una plancha de hierro con agarradero. Al rededor de la lumbre se colocaban los pucheros de barro y el panzudo pote de tres pies, que nunca se separa de allí y proporciona agua caliente cuando se necesita. Para remover la cernada y avivar el fuego se utilizan las paletas de hierro; junto a la hornacha encontraremos también las tenazas y el fuelle.

 

Charpa

Paletas y tenazas

                                                                                                                                                         

Parrilla

  Para poner a la lumbre una cacerola o una sartén sin patas existían las parrillas, en todas las casas había de varios tamaños: las mayores se utilizaban en las matanzas para hacer las morcillas en la gran caldera de cobre, que se ponía sobre ellas en un fuego que se hacía en un lugar protegido del corral.

 La placa, consta de un hueco, con una rejilla metálica sobre la que se hace el fuego que calienta los aros de hierro de la placa; se alimentaba con leña y cisco, carbón mineral en polvo, previamente remojado; al remover el carbón con las paletas o un gancho para que ardiera mejor se le llamaba bullir la placa; . La cernada se arrojaba al moledero  del corral con el abono de las cuadras, la cernada decían que era especialmente buena para las tierras sembradas de ajos.

 

EL HORNACHO

  Es una pequeña cocina de verano, situada generalmente en el patio de las casas más grandes; adosada a uno de sus muros tiene una pequeña trébede, poco profunda y más alta que la vista anteriormente, con una placa cuyo cañón va a dar al hornacho. Este es un horno de dimensiones reducidas, de planta ovoide, construido con adobe o ladrillo macizo sobre la trébede; tiene una gran boca para poder cocinar con facilidad y el techo cónico termina en una abertura que enlaza con el humero, que en este caso no tiene charpa; la boca se tapa con un tapadero parecido al de la hornacha, e  idéntico es sistema de encender fuego y cocinar.

 

 

                                   Hornacho

 

 El constante paso del humo por los húmeros deposita en las paredes una capa de cirrio , es decir, hollín, que si es gruesa puede llegar a prenderse y dificultar el tiro; por eso es necesario limpiarla cada pocos años y se hacia así: un hombre subía al tejado, desde el cual lanzaba una soga por la chimenea abajo, sujetando él un cabo y siendo recogido el otro por la persona que se había quedado abajo, que lo ataba a un manojo de ramas de zarza o espino; el que esperaba en el tejado tiraba de la cuerda y los espinos se encargaban de arrancar el cirrio de las paredes del humero. Este sistema no se empleaba para limpiar los cañones de la trébede y la glorieta, sino que se mandaba a un niño que lo hiciera con una paleta de albañil.

 

EL HORNO Y LA HORNERA  

 Muchas casas del pueblo tenían, el horno de cocer pan, que ocupaba una habitación conocida como hornera, en la que también hay una trébede con placa. El horno tiene planta circular, aunque al exterior no se hace perceptible por estar tapiado alrededor; está construido con adobe y trullado, es decir, revocado con barro; el piso es de baldosas cuadradas de barro cocido. En el centro está la bravera, hueco cuadrangular que comunica el horno con una cámara inferior que se utiliza para enrojar; El combustible utilizado para cada cocción era un manojo de sarmientos y dos o tres sacos de paja que se iba arrojando a puñados sobre los palos que ardían; la llama subía por la bravera y el humo salía por la boca del horno, sobre la que hay una campana que lo recogía y dirigía al humero.

 Cuando la bóveda se ponía blanca era señal de que estaba listo para empezar a cocer; antes se limpiaba el piso del horno con las trapas húmedas, que eran unos trapos viejos atados a un largo palo, que, por cierto, eran las que llevaban los  chivorras para zurrar a mozas y mozos cuando salían a pedir el día de Santa Brígida.

 

                                Vista de la hornera                                       Vista de un hornacho con horno, hornacho y trébede

 

ELABORACIÓN DEL PAN

 En la hornera había una mesa con una artesa para preparar la masa del pan: se pesaba la harina, se cernía y se mezclaba con el agua, la sal y la recentadura, que era un poco de masa fermentada que se usaba en lugar de levadura. Como no se podía guardar mucho tiempo porque se estropeaba, el vecino que cocía se la pedía al último en haberlo hecho, y él la guardaba para el que la necesitara a continuación. Después se amasaba y se pasaba por la brega, máquina consistente en dos rodillos de madera muy próximos, girados en sentido contrario por una manivela. Se dejaba reposar en la artesa tapada con un paño hasta que fermentaba y mientras se preparaba el horno.

  Lo primero que se cocía eran las tortas, que se hacían muy finas y se untaban por encima de aceite; se colocaban en el piso del horno con la pala de madera, teniendo cuidado de no arrimarlas a la bravera, pues el excesivo calor las quemaba; las tortas se cocían rápidamente y después se metían los panes; en cada hornada cabían unos 35, más o menos una fanega de trigo.

 Había en el pueblo algunas señoras que para ayudar a la economía de la familia, acudían a las casas de los pudientes para hacer la cocción del pan; por el trabajo se las pagaba con una hogaza y una torta. También se encendían los hornos en las vísperas de fiestas y bodas para hacer dulces en grandes cantidades, en lo que eran especialistas algunas de ellas.

 

     Esta información procede del articulo, en Tierra de Campos, de Arturo Martín Criado.

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