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Cuando p = 0 (como ocurre por definición
en el sistema de referencia en el que la partícula está
en reposo), la expresión relativista de la energía, E =
(p2c2 + m2c4)1/2,
queda reducida a E = mc2.
Esto significa que aunque sea libre
y esté en reposo, una partícula siempre tiene una energía
mc2 asociada al simple
hecho de tener masa (los fotones y otras partículas de masa nula
tienen energía E = pc). Es algo más fácil de aceptar
si se piensa en los procesos de desintegración de las partículas
inestables.
Pensemos, por ejemplo, en A
B + C desde el sistema de referencia ligado a A. La partícula A
desaparece y en su lugar aparecen B y C, que se moverán en direcciones
iguales y opuestas para que se conserve el momento lineal. Usando las
leyes de conservación de la energía y el momento:


Está justificado decir que
la masa de A se ha convertido en masa de las partículas B y C y
también en energía cinética de ambas partículas.
Por cierto, se observará que para que se respeten esas leyes de
conservación debe cumplirse
mA = mB
+ mC
(la igualdad correspondería al extraño
caso en el que B y C nacieran en reposo). Normalmente será mA
> mB + mC y se
podrá decir que la diferencia entre ambos miembros se ha convertido
en energía cinética de B y C. Un análisis como este
se lleva a cabo, en ciertas ocasiones, en 2º de Bachillerato aplicado
a la fisión y la fusión nucleares, ¿por qué
no tratar algún ejemplo de desintegración de partículas?
Ahora trataremos el proceso inverso
(o, mejor dicho, otro aspecto diferente de la misma física), la
“conversión de energía en masa”.
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