 |
| Figura 3.3.2.1 (foto CERN) |
Entre finales de
1982 y principios 1983, los científicos del CERN observaron y analizaron
las primeras señales claras de la existencia de una partícula
llamada “W” en colisiones entre protones y antiprotones. Aunque
parezca mentira, la “evidencia” principal de que se trata
de la desintegración de una W y no de otra cosa, es el electrón
muy energético que se observa abajo a la derecha, señalado
por una flecha...
La importancia del descubrimiento
está en que la teoría (o conjunto de teorías)
hoy imperante en la Física de Partículas, el llamado
“Modelo Estándar”, del que trataremos en el
capítulo 7, con sólo unos
pocos años de vida, necesitaba por aquel entonces de un
apoyo experimental indiscutible, que se consiguió cuando,
unos meses después del descubrimiento de las partículas
W+ y W–,
se encontró, también en el Laboratorio Europeo de
Física de Partículas (CERN), su compañera
neutra, la Z0, que completaba en trío de partículas
predicho por la teoría como transmisoras de la interacción
débil.
|
 |
|
| |
|
Figura 3.3.2.2 (foto CERN) |
 |
|
Hasta entonces, la gran mayoría
de los descubrimientos más llamativos en Física
de Altas Energías habían tenido lugar en los Estados
Unidos, y el cambio se notó tanto como para que el New
York Times titulase así un editorial: “Europa, 3
– Estados Unidos, ni siquiera Z0”, pidiendo venganza
en el último párrafo ...
|
| Figura 3.3.2.3 |
|