1. Partículas de verdad

A. CONSTRUCCIÓN DE UNA CÁMARA DE NIEBLA Y OBSERVACIÓN DE LAS
TRAZAS DE LAS PARTÍCULAS QUE LA ATRAVIESAN.

Instrucciones para la construcción de la cámara

   Pueden encontrarse en Internet diversas recetas para la construcción de cámaras de niebla. Puesto que funciona bien, optaré aquí por una de las más sencillas (está aquí y se debe a Andrew Foland, de la Universidad de Cornell). La descripción se apoyará mucho en la figura siguiente:

Figura 1a.4

 
  Hay que construir una especie de pecera invertida de metacrilato de pocos mm de grosor. El tamaño preciso no es importante, pero unas buenas medidas son 15 x 30 cm de base y 30 cm de altura. Se cierra por debajo apoyándola sobre una chapa metálica, por ejemplo de aluminio (así se asegura el buen contacto térmico con el CO2 sólido que se encarga de enfriar la atmósfera interior).

   La parte visible de la chapa debe ser de color negro mate; para conseguirlo, puede cubrirse con cinta aislante (o una lámina autoadhesiva de material similar, como el “Airon–fix”) para que las trazas destaquen y, además, hay que iluminarla intensamente de forma lateral, por ejemplo con un proyector de diapositivas.

   El CO2 sólido (que se vende a una temperatura aproximada de –80 ºC) se puede colocar simplemente en una bandeja de horno o en una de material aislante (“corcho blanco”) construída a medida.

   La tira de burlete de goma sirve para que el cierre sea hermético cuando se coloque algún objeto pesado sobre la cámara (podrían emplearse gomas e incluso cinta aislante y en este caso sobraría el burlete; cualquier método que asegure la estanqueidad servirá).

   La tira de fieltro (de unos 2 cm de ancho) pegada en el interior se debe empapar, sin que chorree, de isopropanol (también llamado alcohol isopropílico o 2–propanol) puro que va evaporándose y habrá que reponer cada cierto tiempo, pues la lluvia de alcohol que se produce termina por dejar “seca” a la atmósfera de la cámara.

   Después se cierra la cámara, se espera unos minutos (del orden de un cuarto de hora) a que el vapor más cercano al fondo esté sobreenfriado y listo para condensarse cuando algo perturbe el equilibrio inestable (análogo al de una taza con agua recién salida del microondas a temperatura superior a la de ebullición, pero que no hierve hasta que .recibe un pequeño golpe o se introduce una algo en su interior,...)

   Normalmente se observarán varias trazas blancas de niebla por minuto. Los problemas que pueden presentarse (no se ve nada) suelen deberse a que el cierre no es hermético, a que el vapor no está suficientemente frío (hay que esperar o mejorar el contacto con el hielo seco) o a que falta alcohol.

NOTAS:

– Es importante usar isopropanol puro y no otros alcoholes porque su energía de ionización es más baja y resulta más sencillo que puedan verse las trazas en una cámara casera (y por tanto bastante imperfecta...).

– No es una buena idea pintar la cara visible de la chapa metálica, pues el alcohol ataca a la mayoría de las pinturas. Lo que sí conviene es empaparla de alcohol antes de cerrarla, pero no es imprescindible.

NOTAS SOBRE MATERIALES (para Madrid capital)

– El isopropanol se puede encontrar en cualquier tienda de productos químicos.

– El metacrilato se vende y corta a medida en Resopal, por ejemplo. Después de pegar las piezas quizás convenga asegurar la estanqueidad sellando las juntas con silicona.

– El CO2 sólido (“nieve carbónica” o “hielo seco”) se consigue en Air Liquide o Carburos Metálicos. Se usará como mucho un par de kilos por sesión, aunque no se venden cantidades tan pequeñas. No es mala idea buscar a alguien de un laboratorio que nos pueda ceder un poco (se usa, por ejemplo, para transportar cultivos u otras muestras biológicas). Lo más cómodo es usarlo pulverizado, en trozos pequeños o en placas de pocos centímetros de grosor.