1. Partículas de verdad

A. CONSTRUCCIÓN DE UNA CÁMARA DE NIEBLA Y OBSERVACIÓN DE LAS
TRAZAS DE LAS PARTÍCULAS QUE LA ATRAVIESAN.

Ver para creer

   Si buscamos una partícula elemental fácilmente detectable, podemos utilizar los tubos de rayos catódicos que se encuentran en algunos Institutos para “ver” un haz de electrones gracias a la luz emitida cuando choca con una pantalla, desviarlo con un imán, producir “sombras”, mover un molinillo, etc. No está mal, pero desde luego no es casero. Además, hay algo mucho mejor...

   El dispositivo que vamos a emplear no es más que una caja transparente en cuyo interior hay una atmósfera de vapor de alcohol sobreenfriado (o sea, en equilibrio inestable a una temperatura inferior a la de condensación). De vez en cuando, “algo” perturba el equilibrio y el vapor se condensa en parte de la cámara tal como se ve en las figuras 2 y 3:

    Son estelas parecidas a las que dejan los aviones (lógico, pues el mecanismo de formación de esos rastros en la atmósfera es, esencialmente, el mismo) y en muy poco tiempo se van deshaciendo al modo de la Figura 3.

   Como veremos, la mejor explicación es que cada estela es el rastro de gotitas de alcohol que deja una partícula cargada (de energía suficientemente alta) al ir ionizando átomos y moléculas a lo largo de su trayectoria. Estos iones son los núcleos de condensación sobre los que crecen las gotas de líquido.

Fig. 1a.2
Fig. 1a.3  (Fotos Fco. Barradas)
Trazas de partículas cargadas en
una cámara de niebla casera.

   Vamos ahora a describir la construcción y el funcionamiento de la cámara.