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FÍSICA / INVESTIGACIÓN
NUCLEAR
El laboratorio de Brookhaven evalúa
si un ensayo suyo destruiría la Tierra
ALICIA RIVERA Madrid,
21- 07-1999
EL PAÍS / Sociedad.
El director del Laboratorio Nacional de Brookhaven, uno de los mayores
de EE.UU., ha convocado una comisión de expertos para una insólita
tarea: decidir si un inminente experimento de física nuclear entraña
riesgo de destrucción de nada menos que todo el planeta Tierra.
El experimento se hará acelerando iones pesados para hacerlos chocar
y reproducir condiciones de alta energía parecidas a las del Big
Bang en el origen del universo. La instalación, llamada RHIC, es
la más potente de su tipo y creará pequeñísimas
condensaciones de materia superdensa. El supuesto riesgo de hecatombe
planetaria sería la creación, además, de un hipotético
tipo de materia nuclear, los strangelets, o extrañitos, que contendrían
quarks denominados extraños, a diferencia de los núcleos
atómicos normales que contiene sólo quarks up o down.
"El peligro del que se ocupa el comité de
Brookhaven, supongo, sería que un extrañito pudiese comerse
otros núcleos atómicos normales, engordando así hasta
caer al centro de la Tierra y desde allí absorberla entera",
comenta el físico teórico español Álvaro de
Rújula, del Laboratorio Europeo de Física de Partículas
(CERN). Y explica: "El Sol brilla porque quema hidrógeno.
Sin embargo, una botella de hidrógeno en la Tierra no arde sola
porque las temperaturas alcanzables aquí no bastan para que los
núcleos de hidrógeno lleguen a ponerse en contacto: su carga
eléctrica hace que se repelan. Los extrañitos, si existen,
también tendrían carga positiva y también repelerían
otros núcleos atómicos; no son más explosivos que
cualquier otro material".
Robert Jaffe, antiguo colaborador de De Rújula,
ha dicho: "El riesgo es extremadamente pequeño, pero la probabilidad
de que algo extraño suceda no es nula".
"Cuando Jaffe habla de pequeña probabilidad
se refiere sin duda a la posibilidad de que sea falsa la idea de que los
extrañitos más estables tengan carga positiva", dice
De Rújula. "No creo que uno pueda adjudicar una probabilidad
a la veracidad de una idea. Esta idea está basada en consideraciones
totalmente claras y establecidas. No apuesto un millón de ecus
a que el experimento de Brookhaven no iniciará el fin del mundo,
no sería deportivo: quien apostase contra mi no podría cobrar.
Pero sí apuesto a que el comité de sabios llegará
esencialmente a la conclusión de que este asunto es tan de ciencia
ficción como parece".
El RHIC, instalado en Long Island (Nueva York), hizo
un primer ensayo la semana pasada y está previsto que el experimento
empiece en otoño, informa The Sunday Times. Ahora surge un revuelo
en torno a un supuesto riesgo que bien pudo arrancar de un comentario
superficial, quizás jocoso, de algún científico.
Pero los responsables de Brookhaven prefieren aclarar cualquier rumor
que pueda levantar alarma social, y más ante un cambio de milenio
capaz de generar irracionales pánicos apocalípticos.
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