La edad contemporánea: La filosofía del siglo XIX

 

 

TEMA 22:

temporalización

 

COMTE:

LA LEY DE LOS TRES ESTÁDIOS Y EL POSITIVISMO

 

 Introducción

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 Esquema

 Textos

 Vínculos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Introducción:

Influenciado por el Empirismo ingles y algunos enciclopedistas ilustrados, el positivismo reduce lo real a lo dado en la experiencia (no hay interpretación metafísica). Acepta el carácter racional e invariable de las leyes que regulan la naturaleza y la sociedad. Reacciona contra el Idealismo. Frente a lo absoluto (Hegel), la teoría del saber y de la ciencia se organiza a partir de los datos concretos que son: la existencia histórica del hombre y la estructura material de la naturaleza. Las esencias del idealismo dejan de ser lo real. Lo real es sólo lo concreto que se da en la experiencia.

El objetivo del espíritu positivo es la formación y constitución de las ciencias en su dimensión histórica. Toda ciencia posee un desarrollo histórico en sí misma. La historia de las ciencias es paralela a la de los estados sociales. Hace una unión de evolución científica y social.

El espíritu humano, tomado como especie o como individuo, pasa en sus especulaciones o conocimientos y explicaciones de las cosas por tres fases o estadios (estados): teológico, metafísico y positivo. El primero es un estado preparatorio, el segundo transitorio respecto al tercero, que es el definitivo.

El estado teológico. (Ficticio). Es el punto de partida del espíritu positivo. En él se pretende dar respuestas absolutas a todos los fenómenos que resultan extraños, tendiendo a hacer que todo se parezca o asimile al hombre. Busca las explicaciones en razones obscuras y sobrenaturales. Domina la imaginación.

El estado metafísico. (Abstracto). En este estado se busca el por qué y la explicación de la naturaleza en las cosas mismas, a través de entidades abstractas, inmutables y necesarias. Sigue manteniendo ese carácter del estado teológico de dar explicaciones absolutas, esto le hace estar más cerca del estado anterior que del positivo. Domina el razonamiento. El espíritu metafísico no tiene la autoridad efectiva que tenía el estado teológico, aunque ha servido, pensaba Comte, entre los siglos XIII a XVIII para descomponer el sistema teológico en los distintos géneros del saber. Por eso es una fase destructiva y crítica, no constructiva.

El estado positivo. (Real). Última etapa del desarrollo del espíritu humano. No busca el por qué de las cosas sino el cómo aparecen y se comportan los fenómenos. Solo interesa la descripción fenoménica y la regularidad de su obrar. Estado definitivo de la positividad racional, tiene como rasgo distintivo el de la subordinación constante de la imaginación a la observación; el espíritu humano renuncia a las explicaciones absolutas de etapas anteriores y ser circunscribe al dominio de la verdadera observación. Este estado se rige por la regla de que toda proposición que no pueda reducirse al mero enunciado de un hecho, particular o general, no tiene sentido (criterio de discriminación de Hume).

La ciencia se construye en el conocimiento de lo positivo (los hechos, lo concreto, lo dado por la experiencia). Lo positivo a nivel práctico será lo útil, eficaz y constructivo. La sociedad es la única realidad concreta. Esta se organiza históricamente según tres categorías: orden, progreso y estado (o estadio). Todo estado social manifiesta una determinación de la sabiduría universal, tiene una forma de explicar las cosas.

El saber positivo es un saber de los hechos. Sólo es real o inteligible lo positivo, es decir los hechos. Estos son los fenómenos que son dados al sujeto. (Algo es positivo cuando es útil, cierto, preciso, observable, objetivo). El hecho, en sí mismo, es el objeto propio del saber positivo. La función del conocimiento científico es establecer leyes a partir de los hechos. Una ley es una generalidad que expresa las relaciones entre los hechos. La ley da precisión, objetividad y rigor a los hechos. Permite hacer previsiones para prevenir las contingencias del futuro (prever para proveer). El saber positivo intenta unificar todas las ciencias, desde el presupuesto teórico de que deben unificarse desde las ciencia humana, la sociología. Comte intenta hacer una organización sistemática, no sólo de las ciencias, sino también de la humanidad. Los criterios para hacer esa organización son: la semejanza, la filiación y el grado de generalidad - complejidad (estos están en proporción inversa). Las ciencias más generales son menos complejas, como la matemática. En el extremo opuesto estará la sociología.

 

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 Esquema del tema:

*Las páginas citadas se refieren al libro de texto de:

Cesar Tejedor Campomanes Historia de la filosofía en su marco cultural, editado por SM. 1993

El positivismo. (p. 348, 249)

La historia y la ley de los tres estadios. (p. 350, 351)

La ciencia. (p. 351, 352)

La sociedad. (p. 352, 353)

 

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Textos:

"Considerada, en primer lugar, en su acepción más antigua y más común, la palabra «positivo» designa lo real, por oposición a lo quimérico en este aspecto conviene plenamente al nuevo espíritu filosófico, caracterizado así por consagrarse constantemente a las investigaciones verdaderamente asequibles a nuestra inteligencia, con exclusión permanente de los impenetrables misterios con que se ocupaba sobre todo en su infancia. En un segundo sentido, muy próximo al precedente, pero distinto, sin embargo, este término fundamental indica el contraste de lo útil y lo inútil: entonces recuerda, en filosofía, el destino necesario de todas nuestras sanas especulaciones para el mejoramiento continuo de nuestra verdadera condición, individual y colectiva, en lugar de la vana satisfacción de una estéril curiosidad. Según una tercera significación usual, se emplea con frecuencia esta feliz expresión para calificar la oposición entre la certeza y la indecisión: indica así la aptitud característica de tal filosofía para constituir espontáneamente la armonía lógica en el individuo y la comunión espiritual en la especie entera, en lugar de aquellas dudas indefinidas y de aquellas discusiones interminables que había de suscitar el antiguo régimen mental» (Discurso sobre espíritu positivo,nº.31).

 

"[El espíritu positivo] reconoce como regla fundamental que toda proposición que no pueda reducirse estrictamente al mero enunciado de un hecho, particular o general, no puede ofrecer ningún sentido real o inteligible. Los principios mismos que emplee no son más que verdaderos hechos, sólo que más generales y más abstractos que aquellos cuyo vinculo deben formar, Por otra parte, cualquiera que sea el modo, racional o experimental, de llegar a su descubrimiento, su eficacia científica resulta exclusivamente de su conformidad, directa o indirecta, con los fenómenos observados. La pura imaginación pierde entonces irrevocablemente su antigua supremacía mental y se subordine necesariamente a la observación. (...] En una palabra, la revolución fundamental que caracteriza a la virilidad de nuestra inteligencia, consiste esencialmente en substituir en todo, a la inaccesible determinación de las causas propiamente dichas, la mera investigación de la leyes, es decir, de las relaciones constantes que existen entre los fenómenos observados. Trátese de los efectos mínimos, de los más sublimes, de choque y gravedad, como de pensamiento y moralidad, no podemos verdaderamente conocer sino las diversas conexiones naturales aptas para su cumplimiento, sin penetrar nunca el misterio de su producción» (Discurso, nº.12).

 

"Según esta doctrina fundamental, todas nuestras especulaciones cualesquiera, están sujetas inevitablemente, sea en el individuo, sea en la especie a pasar sucesivamente por tres estados teóricos distintos, que las denominaciones habituales de teológico, metafísico y positivo podrán calificar aquí suficientemente para aquellos, al menos, que hayan comprendido bien su verdadero sentido general Aunque, desde luego, indispensable en todos los aspectos, el primer estado debe considerarse siempre, desde ahora, como provisional y preparatorio, el segundo que no constituye en realidad, más que una modificación disolvente de aquél, no supone nunca mas que un simple destino transitorio, a fin de conducir gradualmente al tercero, en éste, el único plenamente normal, es en el que consiste, en todos los géneros el régimen definitivo de la razón humana» (Discurso n. 2)

 

"Venimos abiertamente a liberar al Occidente de una democracia anárquica y de una aristocracia retrógrada, para construir, tanto como sea posible, una verdadera sociocracia, que haga concurrir a todas las tuerzas humanas aplicadas siempre, según su diversa naturaleza, hacia la regeneración común. Nosotros, los sociócratas, no somos ni demócratas ni aristócratas. A nuestros ojos, la respetable masa de estos dos partidos opuestos representa, empíricamente, de una parte la solidaridad, y de otra la continuidad, entre las cuales el positivismo establece una profunda subordinación, reemplazando así su deplorable antagonismo» (Catecismo, Pról.).

 

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Vínculos:

Filósofos contemporáneos

http://members.xoom.com/_XOOM/arandu2/FILCON.html

Comte

http://dir.yahoo.com/Arts/Humanities/Philosophy/Philosophers/Comte__Auguste__1798_1857_/

 

 

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