Tema1:

temporalización

EL PROBLEMA DE LA NATURALEZA EN LOS

PRESOCRÁTICOS

 Introducción

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 Esquema

 Textos

 Vínculos

 

Introducción:

 

Al iniciarse un curso de algo llamado Historia de la Filosofía, resulta lógico preguntarse ¿Qué es la Filosofía? y ¿Cuál es su origen?. A tal pregunta, que aún sigue vigente hoy en día, no se ha dado ni se puede dar una contestación definitiva. Tradicionalmente se ha venido en determinar que su origen está en el paso del mito al logos, o sea, en el abandono de las explicaciones mitológicas para establecer unas explicaciones más racionales de lo que ocurre, tal paso se habría dado en, Mileto, una colonia griega de Jonia en el siglo VI a. C.

Así entendida la cuestión del origen se nos plantean dos preguntas fundamentales que hay que contestar antes de seguir adelante:

1.¿Qué se entiende por mito? y ¿Qué se entiende por logos?

2.¿Por qué la filosofía (logos) surge en ese momento y en ese lugar?

 

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Mapa conceptual del tema.

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Esquema del tema:

 

*Las páginas citadas se refieren al libro de texto de:

Cesar Tejedor Campomanes Historia de la filosofía en su marco cultural, editado por SM. 1993

 

El problema de la naturaleza en los presocráticos: introducción

  • Los presocráticos: el paso del mito al logos
  • ¿qué significó? (pág. 18, 19)
  • ¿Cuando y dónde se dió? (pág. 20, 12, 13)
  • Naturaleza: la phisis. (pág. 21, 22)

El monismo de los jónios

  • Tales de Mileto. (pág. 22)
  • Anaximandro de Mileto. (pág. 23, 24)
  • Anaxímenes de Mileto. (pág. 25)
  • Heráclito de Éfeso. (pág. 24, 25)

Los filósofos de Italia meridional: metafísicos

  • Pitágoras y los pitagóricos: dualistas. (pág. 26, 27)
  • Párménides y la escuela de Elea. (pág. 28, 29)

Los últimos presocráticos: pluralistas

  • Empédocles de Agrigento. (pág. 30, 31)
  • Anaxágoras de Clazomene. (pág. 31, 32)
  • Demócrito de Abdera. (pág. 32, 33)

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Textos:

Fragmento 261. (sacado de Los filósofos presocráticos I., pp180-181.

El origen de los nombres «filósofo» y «filoso/la».

(HERÁCL. PONT., fr. 88 W.) Cic., Tusc. V 3, 8-10:

Con éstos <es decir, con los siete sabios> comenzaron a dedicarse con empeño a la contemplación de las cosas todos los que sostenían ser sabios y eran llamados sabios, y este nombre se extendió hasta la época de Pitágoras, quien, según escribió el discípulo de Platón e ilustre varón de primer rango, Heráclides de Ponto fue llamado a Fliunte para discutir con León – gobernante de Fliunte- algunos temas de alto nivel importancia. Tras quedar admirado León del talento y elocuencia de Pitágoras, le preguntó en qué arte confiaba más, a lo que éste replicó que no conocía arte ninguno, sino que era filósofo. Asombrado León por la novedad de la denominación, le preguntó quiénes eran filósofos y en qué se diferenciaban de los demás. Pitágoras le respondió que la vida dé los hombres se parecía a un festival celebrado con los mejores juegos de Grecia, para el cual algunos ejercitaban sus cuerpos para aspirar a la gloria y a la distinción de una corona, y otros eran atraídos por el provecho y lucro en comprar o vender, mientras otros, que eran de una y del mejor talento, no buscaban el aplauso ni el lucro, sino que acudían para ver y observar cuidadosamente qué se hacia y de qué modo. Así también nosotros, como si hubiéramos llegado a un festival célebre desde otra ciudad, venimos a esta vida desde otra vida y naturaleza; algunos para servir a la gloria, otros a las riquezas; pocos. son los que, teniendo a todas las demás cosas en nada, examinan cuidadosamente la naturaleza de las cosas. Y éstos se llamaron amantes de la sabiduría, o sea filósofos, y como los más nobles van <a los juegos> a mirar sin adquirir nada para sí, así en la vida la contemplación y el conocimiento de las cosas con empeño sobrepasa en mucho a todo lo demás. En realidad, Pitágoras no fue el mero inventor del nombre, sino el que amplió <el campo> de las cosas mismas."

Fragmento 310

(DK14.8a; Dicearco, fr. 33 W) Porf., Pitág 19)

"Lo que decía a sus discípulos no hay nadie que sepa con certeza, y guardaban entre ellos un silencio nada común. No obstante, las cosas más importantes llegaron a ser conocidas por todos. En primer lugar, dice que el alma es inmortal; después, que se transformaba en otras especies vivientes, y además de esto, que periódicamente lo que ha sucedido se repite, y nada es absolutamente nuevo, y que todos los que han llegado a ser animados deben ser considerados del mismo género. Se narra que Pitágoras fue el primero en introducir estas doctrinas en Grecia"

Fragmento 66

(12 A 2) Suda

"Compuso Sobre la naturaleza, un mapa de la tierra, Sobre las estrellas fijas, una esfera y algunas otras cosas"

"Todo triángulo inscrito en una circunferencia, que tenga como diámetro uno de sus lados, es rectángulo". Tales no pudo demostrar este teorema tal como se encuentra en Euclides, pero el hecho de que conociese la inscripción del triángulo rectángulo en el círculo ("Panfila dice que Tales encontró la inscripción del triángulo rectángulo en el circulo, y que sacrificó por ello un buey") permite entender el procedimiento y los pasos que habría recorrido para demostrar el teorema que se le atribuye. La evidencia racional material, que nos transmiten los textos, conserva el núcleo argumental de la demostración que podemos atribuir sin duda a Tales. Podemos suponer que Tales razonó del siguiente modo: "inscribamos un triángulo ABC, cuyo lado AC sea diámetro. El diámetro divide la circunferencia en dos partes iguales (y esto, cualquiera que sea el lugar por donde la corte). En virtud de la identidad de la circunferencia, un diámetro que pase por B tendrá, en el Otro semicírculo (por respecto al diámetro lado) un reflejo B'. El diámetro BB' genera dos semicírculos iguales (Teorema de la bisección de Tales). Los cuatro semicírculos se relacionan entre sí matricialmente, Las relaciones entre los puntos ABC se reproducen entre los puntos AB'C; por tanto, AB' respecto de B'C reconstituirán las mismas relaciones que median entre BC y AB. Estas relaciones son análogas entre sí, analogía que se nos determina según el esquema de identidad del paralelismo (AB'//BC y AB//B'C). En consecuencia el paralelogramo ABCB' será un rectángulo y no un romboide porque sus diámetros son iguales entre sí. Luego B (ángulo) será rectángulo c. q. d., porque forma parte siempre de un rectángulo".

Por medio de esta demostración, o de alguna otra conducente al mismo resultado, Tales de Mileto habla puesto cl pie en el terreno de una construcción racional en sentido estricto, categorialmente cerrada, autónoma, dependiente tan sólo de la misma legalidad racional objetiva. Una racionalidad que hace uso de términos específicos (puntos, rectas, ángulos, triángulos, círculos...), estableciendo entre ellos unas relaciones necesarias (identidad, paralelismo...), que son objetivas porque solamente dependen para que se manifiesten de nuestras operaciones, llevadas a caho por medio de la regla y el compás. La regla y el compás pueden considerarse como operadores objetivos que permiten la eliminación efectiva del sujeto gnoseológico, pues éste puede ser en todo momento sustituido por otro sujeto que maneje los mismos operadores. (En este sentido, la geometría que ofrece al racionalismo griego el paradigma de las verdades racionales, es profundamente democrática, y no aristocrática, como casi estúpidamente, pretendía Farrington).

Pero la construcción geométrica con regla y compás nos coloca ante objetos fisicalistamente construidos (rectas y círculos), en cuya apariencia fenoménica no se agotan las relaciones esenciales que la construcción pone de manifiesto, ya que cualquiera que sea el tamaño de las rectas y los círculos, cualquiera que sea el lugar donde se ubiquen los diámetros, etc., las relaciones serán siempre necesaria y esencialmente, las mismas. Pero la geometría no sólo instaura su propia semántica intuitiva; hay también una pragmática, que no sólo se transluce en los autologismos, que acabamos de atribuir a Tales de Mileto al reconstruir su argumentación, sino también en los dialogismos que los propios testimonios históricos manifiestan: Panfila, Proclo, Pitágoras, etc. apreciaban los resultados de Tales. Este aprecio no era gratuito, sino que se basaba en un sistema de normas (las normas materiales de la regla y el compás) compartido seguramente no sólo por los sabios que cultivaban la geometría, sino por otros muchos ciudadanos griegos que habrían considerado relevante el hecho de que el descubrimiento de Tales hubiese merecido el sacrificio de un buey.

Fragmento 24

Aristóteles. Del alma I, 5, 411ª

"Y algunos dicen que el alma está mezclada en el todo, de ahí también quizá Tales haya pensado que todo está lleno de dioses"

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Vínculos:

Filósofos en general

http://personal.redestb.es/salvagf/framesf.html

http://members.xoom.com/_XOOM/arandu2/FILANT.html#Principio

Pitágoras

http://dir.yahoo.com/Science/Mathematics/Mathematicians/Pythagoras__c_580___c_520_BCE_/

 

 

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